Ya tienes el vestido para la boda, pero falta el detalle que marca la diferencia: los pendientes. Aquí tienes una guía rápida para acertar a la primera.
1. Empieza por el escote del vestido
- Escote alto o cuello: apuesta por pendientes pequeños o aros discretos, para no competir con el vestido.
- Escote en V o palabra de honor: es el momento ideal para pendientes colgantes o largos, que alargan el cuello.
- Espalda u hombros al descubierto: los pendientes con movimiento quedan preciosos.
2. Piensa en el peinado
Con el pelo recogido, los pendientes cobran protagonismo: es la oportunidad para piezas con más brillo. Con el pelo suelto, elige pendientes colgantes o con circonitas, para que se vean entre el cabello.
3. Ajusta a la forma del rostro
- Rostro redondo: los colgantes largos y verticales alargan el rostro.
- Rostro ovalado: casi todo sienta bien, aprovéchalo.
- Rostro cuadrado: las formas redondeadas, como gotas y aros, suavizan los rasgos.
4. ¿Dorado o plateado?
Sigue el tono de los otros accesorios (bolso, zapatos, reloj). Los vestidos en tonos cálidos quedan bien con dorado; los tonos fríos, azules y grises combinan con plateado.
5. Comodidad ante todo
Una boda dura todo el día. Elige pendientes ligeros y de acero inoxidable, que no se oscurecen ni irritan tras horas de uso.
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